TOCAR

TOCAR

En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.

¿Cómo tocar la luminiscencia de un rayo solar para que esa luz nos atraviese de lado a lado iluminando nuestra alma? ¿Cómo tocar un árbol y, con ello percibir la profundidad del bosque en su conjunto, su frondosidad, sus sombras reparadoras, sus olores, sus silencios, sus sonidos, para que fuera posible atrapar entre nuestros dedos toda esa grandiosidad y poder llevarla a las profundidades inaccesibles de nuestros corazones? ¿Cómo tocar el amor, cómo sumergirse en él y latir cada segundo infinito en la energía limpia y capaz de nuestras miradas? ¿Cómo tocar una oración, sin pedir, sin suplicar ni reclamar, sin quejas, solo acariciando cada palabra, cada gesto, como si palpáramos las delicadas alas de una mariposa, mimando al mismo tiempo, el fuego indeleble de nuestro espíritu?…

A. L. Laarbi

2 Comments

  1. AAntonia dice:

    gracias por tus palabras y tu espiritualidad,… gracias por describir tan maravillosamente y tan emotivamente la vivencia de Ser Uno de experimentar la conexión con el Todo . tocar y vivir desde la emoción y no desde la mente, percibir desde el cuerpo y el sensorio y recrearnos en esa vivencia de estar vivos.

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